Y, de repente, somos vulnerables…

 

De pronto, despertamos confinados en una distopía apocalíptica, mientras se resquebraja el suelo bajo nuestros pies. Precisamente eso ha hecho tan «célebre» a este virus: por primera vez son nuestros los pies que se asustan.

 

En la Comunidad Rural de Dialokoto (Tambacounda, Senegal), sin red eléctrica ni agua corriente, donde cooperamos desde hace más de 10 años, sobreviven más de 15.000 personas distribuidas en una cincuentena de aldeas desperdigadas en mitad de la sabana. Actualmente, sólo cuentan con dos dispensarios sanitarios en los que pagas hasta las tiritas. Sin médicos ni celadores ni ambulancias ni equipos de limpieza. Sin guantes ni mascarillas ni EPIS. Tan solo un enfermero, con un sueldo mínimo y una farmacia doméstica, al frente de una estructura sanitaria irrisoria. Por si eso fuera poco, el hospital más cercano está a 100 km, y no dispone ni de respiradores ni de UCIS.

 

Sin menospreciar el dolor que esta pandemia global nos está causando, aun siendo consciente de la incertidumbre que amenaza nuestra zona de confort, hoy somos todos/as un poquito más Abdoulaye, Sira o Babacar. Hoy comprendemos, mejor que nunca, las pateras, las concertinas o los campos de refugiados. La hache de nuestro Horizonte se parece estos días, según cómo la mires, a la M de su Miseria.

 

Pero aplaudimos… A pesar de la tragedia, nos abrazamos desde los balcones para afrontar el cataclismo. Qué curioso… De pronto, COOPERAMOS. Quizá, ahora que la alarma ha sacudido nuestros privilegios, mientras nos amorramos estupefactos a las pantallas desde nuestros refugios domóticos para asistir al colapso de nuestro carcomido Estado del Bienestar, debiéramos aprovechar esta funesta oportunidad para respirar, reflexionar y reinventar otra manera de convivir en la que dejemos de acaparar para compartir; en la que en vez de pelearnos para llegar antes, colaboremos para llegar juntos/as; en la que los Derechos Humanos y la Justicia Social dejen de ser eslogans vacuos y localistas, y se materialicen más allá de los confines de nuestros ombligos.

 

 Israel Sanz coordinador de Fallou

 

 

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En el bosque, mientras las ramas se pelean, las raíces se abrazan - Proverbio africano
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Cuando luchan dos elefantes, es la hierba la que sufre - Tradición oral Africana

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Si comes el fruto de un árbol alto, no olvides agradecérselo al viento - Tradición oral Bariba
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¿Qué hay que no sea sagrado? - Tradición oral Africana

Fallou ONGD, Cooperación Internacional al Desarrollo en Senegal

Nuestra historia

¿Quiénes somos?

Somos una joven y modesta entidad laica y sin ánimo de lucro constituida en Barcelona en el año 2007 y dedicada a la Cooperación Activa y Participativa para el Desarrollo Autónomo de las zonas más desfavorecidas de Senegal.

Conscientes, sin embargo, de que las Organizaciones No Gubernamentales no somos la solución a los graves problemas que acucian a la humanidad, en Fallou consideramos que el esfuerzo colectivo desplegado en el Sur debe de ir acompañado de una reivindicación civil y pacífica en el Norte que exija con determinación un Cambio urgente del Modelo Socio-Económico Mundial que nos garantice una redistribución equitativa y ecológica de los recursos. 

Porque somos copartícipes de este colapso desbocado si no compartimos lo que tenemos con los que no tienen nada, si no re-sintonizamos con la idea de que Otro Mundo es Posible y unimos nuestra Voz a la de miles de personas anónimas que luchan para que algún día germine esa semilla de esperanza que tanto necesitamos.

 

Conócenos

Voluntariado en Senegal

Si eres médico, enfermera/o, maestro/a o agricultor/a (o sencillamente crees que puedes aportar algo en alguna de nuestras Iniciativas) y quieres formar parte de alguno de los equipos de nuestras expediciones sobre el terreno

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Nuestros proyectos

¿Dónde actuamos?

A diferencia de otras zonas de Senegal, La Comunidad Rural de Dialakoto (Tambacounda) se encuentra en una región muy subdesarrollada que apenas se beneficia de proyectos de ayuda internacionales debido a su remota situación geográfica y su baja densidad de población, por lo que necesita urgentemente programas de cooperación que ayuden a sus habitantes a superar la malnutrición crónica, la apatía social y el éxodo rural. 

La Comunidad Rural de Dialakoto tiene una superficie de 6.202km2, está compuesta por 57 poblados y se encuentra en el Distrito de Missirah que, a su vez, depende del Departamento de Tambacounda. Los terrenos de La Comunidad limitan por el norte con el Departamento de Bakel, por el sur con Guinea Conakry, por el este con el Departamento de Kédougou y por el oeste con la región de Kolda. El Parque Nacional de Nyokolo Koba ocupa una gran parte de de la superficie de la Comunidad y por él discurre el río Gambia antes de adentrarse en el país al que da nombre.

Descúbrelos!

Ellos han estado

y todos ellos también

Gracias a todos, por poner su granito de arena para que esta haya sido una experiencia tan inolvidable… Africa Rumbamban!!!

Marta Andrés

Mi visión del mundo es diferente desde que estuve allí. Ahora siempre, cuando alguien me pregunta digo lo mismo, una parte de mi corazón se quedó en África

Marina Martín Barceló

Intenso, auténtico… Una experiencia que te remueve y deja marca, solo el que lo vive lo sabe.

Jenny

Un viaje al interior… hacia las entrañas… donde lo poco se traduce en inmensidad.
Experiencia vital única donde recibes más de lo que das y de esas que te llenan el alma para siempre.

Judith Valiente